
Sin embargo, aunque tenemos estas máximas por ciertas, muchas veces no terminamos de aceptarlas. La incertidumbre del camino hasta que la muerte ocurra nos mueve, precisamente, a querer asegurarnos la vida. Ésta ha sido durante un buen tiempo, desde que dejé la seguridad de la Orden religiosa, mi lucha espiritual: encontrar el justo medio entre contar con la seguridad básica para vivir y querer asegurarme la vida «de más».

Gassho, antes de entrar al zendo —una reverencia con las manos juntas a altura del plexo—, tener cuidado de no tropezar con la alteración de unos centímetros de altura puesta a la entrada del zendo para recordar estar presente, para tener los pies bien plantados y la conciencia bien alerta.

Durante el periodo de noviciado dentro de la formación como jesuita, todo novicio vive la experiencia de peregrinación, que emula la vivencia de Ignacio de Loyola, el fundador. La finalidad de esta experiencia es no poner la confianza en nada ni nadie más que en el Padre–Madre buena que todo lo da.