
«La familia de Nazaret revela que Dios habita en el amor entre las familias».

La gran paradoja de nuestro siglo es que la tecnología amplificó nuestras voces, pero debilitó nuestros silencios: esos espacios originarios donde solíamos mirar al otro con apertura, reconocer su vulnerabilidad y dejarnos afectar por ella.

Constituyen un tratado especial en el conjunto de los estudios teológicos.

«Dios se encarna en la cotidianidad de nuestras vidas para habitar entre nosotros».

«La alegría verdadera nace en los que esperan con paciencia activa».

Ignacio nos presenta un breve método para elegir lo mejor posible.

«Dios prepara un camino donde brota la justicia y la paz».

El tiempo litúrgico del adviento me encanta. De ése, he escrito y predicado varios ciclos de homilías dominicales. Evoca, alegra, consuela, convoca a la esperanza.

¿Por qué no nos entendemos aun cuando hablemos el mismo idioma?

«Vigilar no es temer, es despertar para acoger la vida».