
Resurrección que es descubrir que, compartiendo el lugar desde donde él ha mirado, también nosotros podemos mirar con él y esperar del Padre lo que él espera.

El Sábado Santo representa un profundo silencio teológico y existencial, es un tiempo de silencio, duelo y plegarias, caracterizado por la solidaridad de Dios con las víctimas inocentes de la historia.

«Con la encarnación Jesús quiso hacerse uno de nosotros, y con la cruz quiso llevar

« Jesús instruye a sus discípulos en el servicio y lo hace lavando los pies

No sé cómo escribir esto, «a rodilla pelona» me aconsejó un amigo sacerdote y, aunque me causó gracia la expresión, es muy cierta. Hay cosas que solo de rodillas en oración humilde ante el misterio, se pueden meditar. Esta reflexión es un ir y venir, no pude hacerla de otro modo y pido disculpas si eso confunde.

«El encuentro con el resucitado nos saca del temor».

La multitud grita «¡Hosanna!», pero pocos días después esa misma ciudad será testigo de su condena. Este contraste no es solo un hecho del pasado: es un espejo que ilumina nuestras realidades actuales.

Quienes participamos más de cerca en la vida de la comunidad de la Iglesia, al hablar de Semana Santa nos referimos sobre todo a las celebraciones —litúrgicas y no— propias de estos días; pero conviene tomar en cuenta que para la mayoría de la gente simplemente significa vacaciones y muchas veces viajar de paseo.

Las mociones pueden ser buenas o malas. Su cualidad se reconoce por lo que sugieren, pero, sobre todo, por lo que decantan anímicamente: claridad + quietud + alegría (consolación) y, en el polo opuesto, confusión + turbación + tristeza (desolación)
