La palabra alcanza lejos

La versión original de este texto se publicó en la Revista Rúbricas, número 19, de la Universidad Iberoamericana Puebla, titulada: «Modelo de educación integral en el actual contexto».

La palabra alcanza lejos, del jesuita Alfredo Zepeda (Editorial Universidad Iberoamericana Puebla, 2023), es un libro indispensable para acercarse, conocer y entender a mayor profundidad la vida comunitaria de pueblos indígenas u originarios en la Sierra Norte de Veracruz. La obra fue editada y prologada por Ramón Vera–Herrera.

La reimpresión a color transporta visualmente a las y los lectores al trabajo campesino y las labores agrícolas; al compartir comunitario y las fiestas; al caminar colectivo cotidiano; a ceremonias religiosas o asambleas; a manifestaciones «Por la Unidad y los Derechos de los Pueblos Indios»; a las fachadas de restaurantes, hospitales y calles en la ciudad de Nueva York; a los fields o campos de la manzana en el estado de Washington; así como a impresionantes paisajes de árboles, montañas y neblina de comunidades en lucha y una radio comunitaria que acompaña.

Este es un libro de pueblos transnacionales y una obra social de la Compañía de Jesús en movimiento. La publicación está integrada por cinco secciones que agrupan dos docenas de textos escritos aproximadamente entre 2001 y 2018 a partir de las experiencias del padre Zepeda como colaborador de Radio Huaya, La Voz Campesina, en Veracruz.

La primera sección se titula «Nadie siembra solo» y contiene cinco textos que abordan tanto la celebración de otomíes a la Virgen de Guadalupe en Nueva York («también una migrante en el Bronx, Brooklyn y Queens») de alrededor de 2004, como los nuevos rumbos de la emigración otomí escrito en 2016.

Luego Zepeda se enfoca en la centralidad que tiene la comunidad para los pueblos en la Sierra y en la Huasteca del norte de Veracruz e Hidalgo a partir de la referencia a «Las cuatro esquinas: los cuatro horcones», es decir, el territorio, el sistema de cargos, la faena o el trabajo común y la asamblea, escrito en 2018.

Zepeda refiere la importancia del maíz en colectivo haciendo alusión al título de esa misma primera sección y a propósito de una participación en una audiencia del Tribunal Permanente de los Pueblos de 2012. Este primer apartado cierra con un texto de 2014, compartido en la Universidad Iberoamericana en Ciudad de México, titulado «Iglesia y violencia. Los pueblos indígenas», en el que Zepeda ofrece siete propuestas indispensables para las iglesias ante desafíos identificados como la deforestación, la «reprivatización de los bienes comunales», la invasión de las mineras, las expropiaciones de la economía campesina y de la atención a la salud, la devastación de la vida campesina, la emigración en condiciones de alta vulnerabilidad hacia destinos urbanos en México o al otro lado del Río Bravo.

La segunda sección del libro, titulada «Autonomía Aquí y en Harlem», contiene seis textos que parecen ser en su mayoría previos a 2006. Las siete fotografías que se encuentran en esta sección muestran a jóvenes trabajadores de restaurantes y cocinas de Nueva York compartiendo con el equipo de Radio Huaya, a jornaleros agrícolas en la manzana de Washington, así como a hombres y mujeres con mochilas, morrales, sombreros y cachuchas cruzando majestuosas montañas próximas al cruce de tres de los principales troncos lingüísticos de pueblos amerindios en México.

Alfredo Zepeda concluye el último de los textos argumentando que: «La emigración no es fenómeno. Forma parte ya de la vida y de las comunidades indígenas. No es el “sueño americano”, sino que la necesidad impuesta del dinero la desató. La emigración de los indígenas, hombres de maíz, se enmarca en la guerra declarada por el gobierno de los dos países y por las empresas que no respetan fronteras para desbaratar el modo de vida campesino y de la comunidad».

El segundo apartado del libro no sólo hace referencia a la migración internacional, sino también a la migración interna o doméstica, por ejemplo, a las tunas de Teotihuacán u otros cultivos en Colima, Michoacán y Nayarit, así como a múltiples formas de violencias y dinámicas transculturales derivadas de políticas migratorias que soslayan derechos humanos.

«A la mitad del mundo», «La palabra, los hechos, la relaciones» y «Lo primero es ser humanos» son las últimas tres secciones del libro que de alguna manera también representan una segunda parte en cuanto a contenidos temáticos enfocados en la movilización colectiva indígena, el trabajo de la radio comunitaria de Huayacocotla y las fuertes críticas a programas gubernamentales individualizantes; programas improvisados o que ignoran a la comunidad o la supeditan al individuo.

«Resistir es también saber esperar como se espera a que jiloteen las milpas y maduren los elotes. La resistencia siempre es activa y navega en el mar agitado de las agresiones», sostiene Zepeda luego de referirse a su caminar y seguimiento tanto del Comité de Defensa Campesina como de la Unión Campesina Zapatista en el texto titulado «Se arriesgan juntando la desesperación a la esperanza». Luego, en colaboración con Pedro Ruperto Albino, se expone la metáfora de la palabra colectiva, que justamente es la que alcanza tan lejos: «La misma palabra que se amplifica el día de la faena, el trabajo común de la comunidad». Y agregan: «En las comunidades indígenas la palabra es cercana e inmediata […] Porque la relación comunitaria es anterior al individuo».

Los autores concluyen en su texto que: «Aquí y en el otro lado resisten las comunidades con la fuerza de brindarse los saberes en la palabra compartida, con la maestría en tender redes y colectivos, con la experiencia de mirar los tiempos largos y romper fronteras y obstáculos sin detenerse a pedir credenciales o licencias».

Más que argumentos aislados, posicionamientos efímeros o simples aforismos, en La palabra alcanza lejos notamos cosmovisiones sostenidas precisamente en la cercanía que el padre Alfredo Zepeda con un equipo de personas colaboradoras, mantienen desde Radio Huaya con múltiples comunidades que no siembran solas, que respetan el maíz, que aspiran a fortalecer en colectivo ideas, tradiciones, identidades y aspiraciones por un mundo más diverso, más justo y menos individualista, más allá de fronteras artificiales y violencias rampantes.

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