Evangelio del domingo 25 de enero


«Está cerca el reino».

ENERO

  • Gn 2, 7–9; 3, 1–7
  • Sal 51 (50), 3-4. 5–6a. 12–13. 14 y 17
  • 1 Cor 1, 10–13.17
  • Mt 4, 12–23

§ Una voz se apaga, la de Juan, arrestado en prisión; y al mismo tiempo una voz nueva se levanta en Galilea, libre y fuerte: la de Jesús, que inicia su ministerio público. Esa voz, que es la voz misma de Dios, proclama con claridad: «Conviértanse, porque está cerca el Reino de los cielos». Éste es el corazón del mensaje de Cristo: la conversión, entendida como la obra transformadora del Reino de Dios en nosotros.

§ La conversión no consiste sólo en modificar conductas externas, sino en una transformación interior que brota de una nueva manera de pensar y de comprender a Dios, a nosotros mismos, a quienes nos rodean y al mundo en el que vivimos. Es un proceso que nace en el corazón —lo más profundo del ser— y que, al transformarse, irradia hacia fuera en gestos concretos de vida nueva. La verdadera renovación comienza dentro y se expresa luego en obras visibles.

§ Cuando Jesús anuncia «El Reino de los cielos está cerca», no habla de un reino político limitado en espacio o tiempo. Habla del señorío mismo de Dios, que ya está presente y actuante en la historia. Ese Reino se manifiesta en la curación integral del ser humano, en la cercanía de un Dios que se revela misericordioso, que da vida abundante, que ofrece su misma vida.

La pregunta es inevitable: ¿estamos dispuestos hoy a acoger este mensaje del Reino? Abramos el corazón a esa voz que no se apaga, la voz de Jesús, que sigue llamándonos a una conversión profunda y verdadera, para que su luz ilumine nuestras tinieblas y su vida transforme nuestra vida.

Ilustración: ©Tzitzi Santillán

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