
Mucho se recuerda a Francisco como el primer papa latinoamericano, cosa absolutamente cierta. Nacido y crecido en el barrio Las Flores, en Buenos Aires, un barrio de gran identidad porteña.

La Iglesia no puede ser indiferente ni al clamor de la tierra ni al clamor de los pobres. Por eso, el Papa Francisco en su encíclica Laudato si’ de 2015 nos habló de la urgencia de atender la crisis climática como “una sola y compleja crisis socio-ambiental”.

Entre la primavera del Concilio Vaticano II y el pontificado del papa Francisco, hubo para el diálogo interreligioso, según nos dice el teólogo español Victorino Pérez Prieto, un gélido invierno en la iglesia.

La muerte produce siempre un efecto de recapitulación. Es posible que la de Francisco genere una nueva mirada sobre su figura y su significado.Esa mirada, si la construimos o captamos, nos permitirá, quizás, seguir sorprendiéndonos y descubriendo cosas en el futuro. Más allá del Cónclave y del próximo papa, pase lo que pase en el mundo y en América Latina.

Hace diez años, el Papa Francisco nos entregó un grito y una esperanza. No una simple encíclica, sino una hoja de ruta. No un tratado doctrinal, sino un llamado a la conversión más profunda de toda la humanidad. Fue, y sigue siendo, un clamor urgente y profético: Laudato Si’, sobre el cuidado de la Casa Común.

Ha comenzado este domingo un nuevo pontificado. El nombre que ha elegido el papa León XIV es muy elocuente en el sentido que retoma el legado de su antecesor León XIII, quien puso los cimientos de la doctrina social de la Iglesia y en especial de los derechos laborales con su encíclica «Rerum novarum» (1891).

Tres voces, tres escrituras, tres reacciones que nos hablan sobre la elección del Papa León XIV.

Discurso del Papa León XIV frente a la plaza de San Pedro el 08 de mayo de 2025

Dios nos escucha. Y cuando le pedimos en nuestras oraciones, un pastor según su corazón, nos mandó, por doce años, a un buen pastor que no se cansó de recordarnos que el nombre de Dios es Misericordia.

Cuando estaba entre mis 30 y mis 40 años de edad tuve neumonía, la enfermedad fue difícil pero la recuperación lo fue aún más, quedé agotada, sin energías, caminaba muy despacio, sentía cierta neblina mental, tardé un buen tiempo en recuperarme, así que, cuando supe que el Papa Francisco tenía neumonía me puse en su lugar, pensé que lo más difícil sería la recuperación posterior porque la edad también cuenta en estas cosas, así que no fue una sorpresa el saber que había fallecido justo después de vivir un día tan agitado como el domingo de Resurrección.