
Una experiencia profunda de humanidad no puede ser individual: es siempre colectiva y, por lo tanto, política. Así lo recuerdan las consignas feministas al afirmar que «lo personal es político», incluso cuando lo personal se vincula con la mística.

En un tiempo en donde el adjetivo de «humano» se ha diluido a tal grado que corremos el riesgo de que entonces ya nada lo sea, preguntarse por aquellas experiencias que posibilitan y delimitan lo humano no se reduce a un mero ejercicio académico o interpretativo.

En un tiempo en donde el adjetivo de «humano» se ha diluido a tal grado que corremos el riesgo de que entonces ya nada lo sea, preguntarse por aquellas experiencias que posibilitan y delimitan lo humano no se reduce a un mero ejercicio académico o interpretativo.