
Comprender la universidad como participación en la Misión redentora de Cristo transforma inevitablemente el significado del liderazgo institucional. El desafío más profundo que enfrenta hoy la educación superior católica no es principalmente el declive demográfico, la incertidumbre financiera, la gobernanza o la sostenibilidad institucional

La universidad no existe primero para adquirir posteriormente una misión. Más bien, existe porque la Iglesia participa en la Misión redentora de Dios, y la universidad católica constituye una expresión histórica concreta de esa participación.

Este texto entreteje los «eclipses» que Taylor describe con el drama encarnado en algunos personajes de Camus que han acompañado mis propias búsquedas: el doctor Rieux; Tarrou; el padre Paneloux, S.J., y el niño moribundo. Cada uno habita, a su manera, lo que Taylor llama el Secularismo (Secularidad 1, 2 o 3).

La reflexión de Charles Taylor sobre el «punto de inflexión» en A Secular Age (Una

Esta frase, atribuida a Antonio Gramsci, volvió a mí una y otra vez mientras leía A Secular Age (Una Era Secular) de Charles Taylor.

Hace diez años, el Papa Francisco nos entregó un grito y una esperanza. No una simple encíclica, sino una hoja de ruta. No un tratado doctrinal, sino un llamado a la conversión más profunda de toda la humanidad. Fue, y sigue siendo, un clamor urgente y profético: Laudato Si’, sobre el cuidado de la Casa Común.

El Sínodo de la Sinodalidad marca un hito trascendental para la Iglesia, no sólo por

Te invito a escuchar mi diario espiritual, en el contexto de la Segunda Sesión del Sínodo de la Sinodalidad, que comenzó el pasado 27 de septiembre con un retiro de preparación para adentrarnos en este camino sinodal.

En esta última entrega recupero los razgos esenciales que permiten asumir los dinamismos de la participación eclesial, en forma de red y a modo de procesos eclesiales que miran a largo plazo. Las cuales, necesitan continuidad en el acompañamiento, así como de una estructura flexible pero consistente, y con liderazgos capaces de adaptación y de lectura de los signos de los tiempos.

Somos el resultado de nuestra historia, de referentes culturales, procesos formativos, experiencias simbólicas (de fenómenos religiosos) y del espacio geográfico donde hemos vivido, con sus circunstancias y acentos, y, sobre todo, somos resultado de nuestras decisiones con respecto a la relación con otros seres humanos y nuestro entorno.