
Vale la pena preguntarse, dentro y alrededor de los ambientes espirituales, si puede la mística aportar pistas relevantes para repensar la crisis civilizatoria.

Me es difícil iniciar la redacción de estas líneas, las cuales se debaten entre el sentimiento y la reflexión, así como las confrontaciones que suscita la lectura de las novelas de Javier Sicilia.

Suele criticársele al cristianismo la invención del tiempo lineal y progresivo, el cual ha dado como resultado la noción moderna del desarrollo y, junto con este, todos sus males de explotación colonial y capitalista.

Muchas veces hemos escuchado las expresiones “el Dios vivo” o “el Dios verdadero”. Pero ¿qué significan y qué relación guardan entre ellas?

El 29 de junio del 2019, durante un encuentro internacional de teología en Nápoles, el Papa Francisco motivó a los teólogos a incluir la noviolencia en sus agendas de reflexión. Durante su discurso el Papa mencionó explícitamente a Martin Luther King y a Lanza del Vasto como testigos cristianos de la noviolencia durante el siglo XX.

Existen muchas perspectivas diferentes desde las cuales abordar las relaciones entre la fe y la cultura. El texto que ahora presento intenta ser un resumen de una propuesta muy precisa para entender la fe y la cultura como dos ámbitos estrechamente imbricados entre sí.