
Cuando entré a la Compañía de Jesús, a los novicios nos tocó compartir algunas clases con las Madres Adoratrices del Santísimo Sacramento, unas monjas de clausura cuyo convento se encontraba en la misma ciudad que el noviciado jesuita. Debido a que su carisma es muy distinto del de los jesuitas, su estilo de vida también difiere considerablemente.

En un pueblo de Borgoña vive Michelle, una prostituta jubilada que comparte sus días con su amiga Marie–Claude, también exprostituta.

Peter Knauer, notable teólogo alemán, contaba que durante su experiencia de hospitales como novicio jesuita le tocó presenciar el momento en que un niño de unos cinco años, mientras era ingresado a una operación delicada, le decía a su madre: «Mamá, ¿verdad que Dios está siempre conmigo?»