
Una de las facetas de la espiritualidad ignaciana es la de contribuir a la formación integral de los seres humanos y a partir una amplia gama de aspectos que incluyen desde un profundo discernimiento de la propia individualidad, hasta el liderazgo puesto al servicio a los demás.

Muchos de nuestros lectores saben que se está celebrando el año ignaciano, pero no conocen exactamente los eventos a partir de los cuales se estableció esta conmemoración.

En la actualidad y debido a la tecnología se han abierto nuevas ventanas para tener una experiencia más globalizada, incluso más amplia de los marcos y conceptos religiosos.