
No sé cómo escribir esto, «a rodilla pelona» me aconsejó un amigo sacerdote y, aunque me causó gracia la expresión, es muy cierta. Hay cosas que solo de rodillas en oración humilde ante el misterio, se pueden meditar. Esta reflexión es un ir y venir, no pude hacerla de otro modo y pido disculpas si eso confunde.

Hace diez años entré al noviciado jesuita, después de colaborar un año en Radio Huayacocotla como prenovicio.

Hay aproximadamente diez santos o santas cuyo estado civil fue el de “casados”, después del siglo I, de un total de mil 726 en el santoral católico.

Ésta es una cuestión que interesó mucho a los primeros cristianos. Hay algunos escritos de la Antigüedad enfocados específicamente en eso.

Entre habitar la angosta brecha de un agobiante cambio radical o construir el andamiaje de una certeza que trasciende, el pontífice argentino ha optado por lo segundo y ha capitaneado la reconstrucción de esa barca que debe seguir a flote ante las tormentas que le sorprendan.

Amar y existir son lo mismo en Dios. Estamos llamados a aprender experiencial y procesalmente eso en este mundo por medio de la entrega por amor de los dones que Dios nos ha confiado.