
«No son gente como uno», me explica en tono muy irónico un amigo con el que comparto conversación y comida. Se refiere a cómo desde la élite se mira a quienes están manifestándose fundamentalmente en las ciudades del sur del país y también en las calles de Lima.

Colombia es un país diverso y las costumbres pueden variar de una región a otra, pero probablemente en todas ellas las celebraciones navideñas comienzan el 7 de diciembre, víspera de la Inmaculada Concepción de María. Esa noche las familias se reúnen a encender velas y faroles frente a sus casas en honor a la Virgen y a comer los platos típicos de la temporada.

En febrero de 2020, sin saber las dimensiones de la tormenta que se venía sobre nosotros, y sin aún medir las consecuencias que tendría la pandemia, estábamos preparando el camino para la primera Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe.

Como sociedad, estamos viviendo tiempos muy difíciles en áreas como la política, la económica, etc. La humanidad está en un proceso de reconstrucción, buscando formas nuevas que impacten para conseguir un verdadero cambio.