
La frontera de Ceuta se inscribe en un contexto más amplio: el endurecimiento de las políticas migratorias en Europa, la precarización de la juventud en Marruecos, la disputa por los recursos naturales y el uso de la movilidad como instrumento de negociación geopolítica.

En esta agobiante situación puede resultar esclarecedor y alentador estudiar la primera encíclica papal dedicada al tema de la paz en el mundo, la cual vincula de modo original la relación entre los países con la situación social y la vigencia de los derechos humanos al interior de cada uno de ellos.

El 15 de mayo de 1891 el papa León XIII publicó la encíclica Rerum novarum, que ponía la primera piedra de un nuevo discurso en la Iglesia católica: la doctrina social. Con ella intentaba dar respuesta a los problemas creados por la Revolución industrial, sobre todo la explotación de la clase trabajadora y las condiciones infrahumanas en las que vivían los sectores populares.

Nunca como ahora, habíamos tenido acceso a tanta información ni a herramientas tan poderosas para comunicarnos, aprender y crear. Tampoco había sido tan fácil confundir información con conocimiento, velocidad con sabiduría o conexión digital con auténtico encuentro humano.

Magnifica Humanitas de León XIV exige una lectura en clave política; por supuesto es una orientación ética y espiritual de muy profundas implicaciones pero el documento también habla sobre las dimensiones actuales del poder y de los juegos del poder.

Por ello, podemos afirmar que es posible construir proyectos universitarios que nos permitan acercarnos a la inteligencia artificial con sentido social, ético, estratégico y pedagógico, que inviten a la reconstrucción de un nuevo Jerusalén evitando caer en la edificación de una torre de Babel.

El pasado 25 de mayo el papa León XIV publicó la encíclica Magnifica humanitas (Magnífica humanidad), un título que resume su contenido: la humanidad es magnífica, y por ello debemos cuidarla en estos tiempos en que está siendo amenazada.