
Para la conmemoración de un aniversario más de la matanza de Tlatelolco partamos de un presupuesto muy obvio que, como jesuitas y universitarios, nos acerca generacionalmente con el movimiento estudiantil del 68; la crítica al sistema capitalista.

«No son gente como uno», me explica en tono muy irónico un amigo con el que comparto conversación y comida. Se refiere a cómo desde la élite se mira a quienes están manifestándose fundamentalmente en las ciudades del sur del país y también en las calles de Lima.