
Hay actividades humanas que, aun en su apariencia más sencilla, esconden una pedagogía profunda para la vida. El deporte es una de ellas.

La relación entre espiritualidad y cuerpo ha sido, en varias ocasiones, empobrecida por lecturas que separan la interioridad, la contemplación y el espíritu de la materia, del gesto y de la experiencia sensible. Sin embargo, tanto la tradición ignaciana como ciertas expresiones culturales comunitarias ofrecen una comprensión más integral de la persona.

Dormir cada noche es el ensayo de un sueño mayor. Y aunque antes de morir uno se va muriendo, y todas las muertes cercanas nos horadan como un gusano lento a lo largo del alma, seguimos olvidando o ignorando lo único que realmente es seguro al final de nuestra vida: la muerte, que tiene como misión unificar nuestro presente con el futuro.