
Durante la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) que se realizó en Lisboa, Portugal, en agosto pasado, el papa Francisco se encontró con más de un millón y medio de jóvenes de todo el mundo, quienes mostraron la vitalidad de la Iglesia llena de la alegría, el encuentro, la música y la búsqueda de sentido de vida firme y profundo.

Llegamos a la Villa Mag+s en medio de mucha emoción —y cansancio— por el viaje. Nos entregaron nuestro kit de bienvenida: una bolsa con una sudadera, dos camisas, un paliacate, una gorra… Todo impreso con el lema: «MAG+S 2023: Creando un futuro esperanzador». Pero ¿qué significa esto realmente?

Ya se había puesto el sol, y después de nuestra misa en la Cueva de San Ignacio cenamos y nos dispusimos a caminar al Pozo de la Luz, lugar donde Ignacio había tenido la iluminación del Cardener. Era el fin de nuestro itinerario del Camino Ignaciano; antes ya habíamos visitado el monasterio de Montserrat y orado frente a su imagen, y aunque nuestro plan era caminar hasta nuestro siguiente destino, el tiempo caluroso y el sol radiante nos lo impidieron, así que decidimos bajar a pie de la montaña para tomar un tren hacia Manresa.