
«A ver si el sábado vamos juntos a la Sierra Santa Rosa», fue el último mensaje que me llegó de Marco, antes de que lo asesinara “El Rulo” del Cártel del Noreste.

En este texto, en primer lugar, propongo una serie de reflexiones que ayuden a recuperar el valor espiritual de esta experiencia y, en segundo, presento algunas claves que, para mí, han sido de ayuda en el acompañamiento a jóvenes, desde la noción y el valor de la amistad espiritual.