
Gassho, antes de entrar al zendo —una reverencia con las manos juntas a altura del plexo—, tener cuidado de no tropezar con la alteración de unos centímetros de altura puesta a la entrada del zendo para recordar estar presente, para tener los pies bien plantados y la conciencia bien alerta.

Durante el periodo de noviciado dentro de la formación como jesuita, todo novicio vive la experiencia de peregrinación, que emula la vivencia de Ignacio de Loyola, el fundador. La finalidad de esta experiencia es no poner la confianza en nada ni nadie más que en el Padre–Madre buena que todo lo da.