
En Dune II nos presentan un universo con muchos mundos; en uno de ellos habitan los Fremen, un pueblo del desierto bajo el dominio de extranjeros que, por encomienda imperial, llegan a explotar la ‘especia’, la sustancia más valiosa del universo.

En estas fechas la liturgia nos invita a saber esperar y a saber reconocer el nacimiento de Aquél a quien se espera, del Dios que quiere encarnarse por puro Amor, porque reconoce que así es como se puede redimir la humanidad. Sin embargo, en estos tiempos que vivimos, ‘esperar algo’ parece prácticamente imposible, ya no tenemos la costumbre de esperar.