
Como afirman los místicos cristianos, la actividad primordial del creyente no es la actitud negativa de lucha contra el mal sino una actitud creativa, restauradora y liberadora. Solo bajo esta actitud, la persona constructora de paz –incluso siendo víctima– se olvida de sí misma y se entrega a un camino duro y sacrificial. El proceso de construcción del mundo marcha entonces con el ser humano liberándose de los límites que le impone aquella falta de paz.

El 3 de julio pasado la presidencia de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) publicó un video que anuncia una serie de catequesis llamada «Venga a nosotros tu Reino»

Entre habitar la angosta brecha de un agobiante cambio radical o construir el andamiaje de una certeza que trasciende, el pontífice argentino ha optado por lo segundo y ha capitaneado la reconstrucción de esa barca que debe seguir a flote ante las tormentas que le sorprendan.

En octubre de 2012, en Buenos Aires, estreché la mano al cardenal Jorge Mario Bergoglio durante un mensaje que ofreció a periodistas y editores. Aquella intervención suya fue lacónica, pero, en retrospectiva, profética.