«Dios prepara un camino donde brota la justicia y la paz».
Diciembre
- Is 11, 1–10
- Sal 71
- Rom 15, 4–9
- Mt 3, 1–12
§ El profeta Isaías anuncia que un retoño brotará del tronco seco. La promesa no se apoya en apariencias ni en el poder humano; su fuerza proviene de la fidelidad de Dios, que hace germinar vida nueva incluso donde todo parecía perdido.
§ El Espíritu de Dios descansa sobre el retoño esperado. Los dones de sabiduría, consejo, fortaleza y temor de Dios se harán presentes en quien ejerza el poder con justicia y equidad. El lobo habitará junto al cordero, no por ingenuidad, sino por la transformación radical que Dios obra cuando reina el amor.ara Él.
§ En el Evangelio Juan el Bautista nos llama a preparar el camino del Señor con obras concretas. Su mensaje no suaviza la urgencia del arrepentimiento, porque el Reino exige conversión real. Esta conversión no ocurre en un único instante; más bien, se trata de un proceso cotidiano que dispone nuestro corazón al encuentro con Jesús, quien bautiza con Espíritu Santo y fuego.
§ La esperanza se cultiva en medio de la exigencias propias de la cotidianidad. La paz no llega como adorno; brota cuando hay justicia, por la que hay que trabajar todos los días, y que surge de nuestra fe en Jesucristo. En este Adviento estamos invitados a allanar caminos y a abrirnos a la presencia de Jesús que purifica y renueva.
Caminemos hacia la justicia de Dios con valentía y no desde la distancia de quienes observan sin comprometerse. Avancemos como protagonistas que hacen brotar la paz en cada gesto de nuestra vida.







