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Evangelio del domingo 4 de febrero

«Alabemos al Señor, nuestro Dios»

FEBRERO

Domingo 4

  • Job 7, 1–4. 6–7
  • Sal 146 
  • 1 Cor 9, 16–19. 22–23
  • Mc 1, 29–39

§ El Evangelio nos muestra tres momentos del misterio de Jesús: la curación de la suegra de Pedro, diversas curaciones al atardecer, y su salida en la madrugada. En el primer momento la rehabilitación de la salud de esta mujer resulta en el servicio; el servicio–diaconía de la mujer la convierte a partir de ahora en servidora y seguidora de Jesús. Las curaciones del Maestro van acompañadas no sólo de la rehabilitación del cuerpo, sino también de alentar dinamismos que se ponen en marcha para la misión.

§ Es claro que las diversas curaciones realizadas por Jesús aumentan su fama. Jesús intenta que el reconocimiento de su identidad no sea por las palabras de otros, sino que el discípulo descubra por sus acciones quién es Él.

§ Por último, Jesús no se contenta con la realización de acciones curativas, Él está completamente orientado a dar cumplimiento a la voluntad de Dios, por ello se retira a estar en oración con el Padre e invita al grupo de discípulos a ir a los pueblos vecinos.

La vida cristiana está invitada a acciones testimoniales que nacen de la cercanía con el Creador, ésa es una marca característica de la vivencia de la fe hoy. Estos testimonios surgen cuando nos decidimos a ir más allá de nuestras fronteras y lugares cómodos. Ir a los otros pueblos para anunciarle implica animarme y emprender el viaje con Jesús.

Ilustración: ©Tzitzi Santillán
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