
La universidad no existe primero para adquirir posteriormente una misión. Más bien, existe porque la Iglesia participa en la Misión redentora de Dios, y la universidad católica constituye una expresión histórica concreta de esa participación.

En su encíclica Evangelli Gaudium, en 2013, el papa Francisco propone cuatro principios que orientan la actividad diaria y las decisiones que tomamos.

La Iglesia no puede ser indiferente ni al clamor de la tierra ni al clamor de los pobres. Por eso, el Papa Francisco en su encíclica Laudato si’ de 2015 nos habló de la urgencia de atender la crisis climática como “una sola y compleja crisis socio-ambiental”.

Me interesa particularmente comentar en esta columna algunos aspectos y conceptos contenidos en el libro que han coordinado y que ha sido publicado por la UNAM el año pasado, titulado Desapariciones y Regímenes de Violencia. Lecciones desde México.