
Dejarnos llevar por el dinamismo de la mística es aprender a escuchar con atención plena la realidad de este mundo. El filósofo Raimon Panikkar define este dinamismo como la «experiencia integral de la realidad». Esta experiencia no está encerrada en un estado pasivo o etéreo, sino más bien, entiende la mística como la capacidad de hacer conciencia plena que abarca todos los niveles: el sensible, el racional y el espiritual.