
la clave de esta propuesta es la entrega o el darse: Dios creó el universo por medio de su Palabra (Jn 1,3) que luego, ese mismo Verbo (el logos de Dios) se hizo carne y habitó entre nosotros (Jn 1,14) en la Persona de Jesús quien en la cruz entregó su Espíritu (Jn 19,30) de nuevo al Padre, para que en Pentecostés lo recibamos nosotros de parte del Padre y del Hijo glorificado.