
Hoy en día, cuando nuestra atención está puesta en las redes sociales, vivimos totalmente atomizados por lo que sucede en nuestro entorno más cercano, pero también por lo que sucede del otro lado del mundo. Esto ocasiona un doble mal: o dejamos entrar al miedo por lo que pasa afuera o dejamos que nos domine la indiferencia.

En el periodo final del Concilio Vaticano II (1965), que busca «poner al día» a la Iglesia que ha vivido dos guerras mundiales y quiere dialogar con el mundo moderno, aparecen dos documentos conciliares: Optatam Totius (28 de octubre de 1965) y PresbyterorumOrdinis (7 de diciembre de 1965).