
Dos cosas son seguras: la palabra «Dios» existe, y no está de moda. ¿Quién no ha renegado de dicha palabra hasta casi eliminarla de su vocabulario o incluso desplazarla por otras más amigables como Amor, Universo, Misterio, Vida o Energía? ¿Sigue teniendo contenido la palabra Dios? ¿Se ha convertido en un mero fantasma lingüístico?

La pregunta existencial más inquietante no es «¿Existe Dios?». Ésta es una cuestión teórica que pertenece a los debates de la metafísica y la apologética. Más bien, la pregunta vivencial y urgente es: «¿Dónde está Dios aquí y ahora?».