
El encuentro de dos mundos, el europeo y el americano, que en palabras de Francisco López de Gómara era «la mayor cosa después de la creación del mundo, sacando la encarnación y muerte del que lo crió», no fue una preocupación de primera importancia para la literatura de los Siglos de Oro, pero en las obras literarias que sí dan cuenta de ese suceso subyace un aspecto común y definitorio

Es sabido que, en el desarrollo de la racionalidad moderna y occidental, el hombre se