
Resurrección que es descubrir que, compartiendo el lugar desde donde él ha mirado, también nosotros podemos mirar con él y esperar del Padre lo que él espera.

El Sábado Santo representa un profundo silencio teológico y existencial, es un tiempo de silencio, duelo y plegarias, caracterizado por la solidaridad de Dios con las víctimas inocentes de la historia.

«Con la encarnación Jesús quiso hacerse uno de nosotros, y con la cruz quiso llevar

« Jesús instruye a sus discípulos en el servicio y lo hace lavando los pies

La multitud grita «¡Hosanna!», pero pocos días después esa misma ciudad será testigo de su condena. Este contraste no es solo un hecho del pasado: es un espejo que ilumina nuestras realidades actuales.