
El cruce entre feminismos y relación espiritual no sólo implica un profundo cuestionamiento sobre las relaciones desiguales de poder, de las visiones androcéntricas, antropocéntricas, sexistas, opresivas, etc., sino que los movimientos feministas han sido resistencias frente a las violencias; más bien han sido espacios creativos, estéticos, éticos y vinculados a las espiritualidades.