
Este mes de julio nos detenemos en una de las heridas abiertas de nuestro tiempo: la migración. No como un dato que se contabiliza en informes, sino como la experiencia vital de millones de personas que cada día cruzan fronteras en busca de vida, dignidad y esperanza. Han pasado varios meses desde el inicio de la segunda administración de Donald Trump en la presidencia de Estados Unidos y el escenario migratorio cada día es más sombrío.