
La sociedad actual se presenta de múltiples formas y de manera sumamente compleja. En palabras del papa Francisco, a quien recordamos con gratitud, él decía que, más que una época de cambios, estamos viviendo un cambio de época, lo que hace que nuestro contexto sea muy desafiante.

La Iglesia en su totalidad, como comunidad de fieles, pueblo de Dios, que comparte la fe en Jesucristo resucitado, ha sido considerada siempre el gran sacramento de la gracia y de la salvación en el mundo. Así como Cristo es el sacramento del Padre, la Iglesia es sacramento de Cristo, por la fe en el Señor presente. ¿Y los siete sacramentos?

En el encuentro múltiple de las manifestaciones del mundo, el ser humano no se siente neutral: las juzga, las valora, las interpreta, las integra.

La fe humana comienza con una experiencia de sobresalto ante una presencia distinta a la mía con la cual me puedo reconocer.

Yo conocía la noche de la fe, pero nunca creí que fuera tan profunda. Ni una sola ventana con luz, sólo creer, esperar, cerrar los ojos, entrar en la cuesta arriba.

En esta nueva entrega tuvimos la oportunidad de platicar con el padre José Sánchez, quién nos habla del sínodo de la sinodalidad, del legado de Francisco y del horizonte que se nos abre con León XIV. Una estimulante conversación para renovar nuestro compromiso con esta iglesia sinodal para caminar juntos.

Sí, es cierto. La fe puede ser un terremoto, no una siesta; un volcán, no una rutina; una herida, no un caparazón; una pasión, no un puro asentimiento.

Creer en un Dios crucificado es ciertamente una especie de locura. Pareciera que se cree

Llegué al hospital y sus padres, hermanos e hijos estaban desconsolados. No existen palabras adecuadas en esos momentos cuando el dolor taladra hasta lo impensado del ser humano.

Amanece en la gran ciudad. Un hombre cercano a los 60 años se despierta, recoge la estera japonesa para dormir, se lava, viste y sale a la calle con una mirada al cielo y una sonrisa. En su furgoneta recorre las múltiples vías modernas de Tokyo.