
A continuación comparto algunas recomendaciones de cine que, desde distintos relatos y lenguajes, evocan el mensaje de vida del Resucitado. Son historias donde la experiencia humana se entrecruza con personajes que, en medio de la fragilidad, el dolor o la incertidumbre, deciden plantarle cara a la desesperanza y apostar por la vida, la dignidad y la esperanza.

No sé cómo escribir esto, «a rodilla pelona» me aconsejó un amigo sacerdote y, aunque me causó gracia la expresión, es muy cierta. Hay cosas que solo de rodillas en oración humilde ante el misterio, se pueden meditar. Esta reflexión es un ir y venir, no pude hacerla de otro modo y pido disculpas si eso confunde.

Quienes participamos más de cerca en la vida de la comunidad de la Iglesia, al hablar de Semana Santa nos referimos sobre todo a las celebraciones —litúrgicas y no— propias de estos días; pero conviene tomar en cuenta que para la mayoría de la gente simplemente significa vacaciones y muchas veces viajar de paseo.

La sociedad actual se presenta de múltiples formas y de manera sumamente compleja. En palabras del papa Francisco, a quien recordamos con gratitud, él decía que, más que una época de cambios, estamos viviendo un cambio de época, lo que hace que nuestro contexto sea muy desafiante.

La Iglesia en su totalidad, como comunidad de fieles, pueblo de Dios, que comparte la fe en Jesucristo resucitado, ha sido considerada siempre el gran sacramento de la gracia y de la salvación en el mundo. Así como Cristo es el sacramento del Padre, la Iglesia es sacramento de Cristo, por la fe en el Señor presente. ¿Y los siete sacramentos?

En el encuentro múltiple de las manifestaciones del mundo, el ser humano no se siente neutral: las juzga, las valora, las interpreta, las integra.

La fe humana comienza con una experiencia de sobresalto ante una presencia distinta a la mía con la cual me puedo reconocer.

Yo conocía la noche de la fe, pero nunca creí que fuera tan profunda. Ni una sola ventana con luz, sólo creer, esperar, cerrar los ojos, entrar en la cuesta arriba.

En esta nueva entrega tuvimos la oportunidad de platicar con el padre José Sánchez, quién nos habla del sínodo de la sinodalidad, del legado de Francisco y del horizonte que se nos abre con León XIV. Una estimulante conversación para renovar nuestro compromiso con esta iglesia sinodal para caminar juntos.

Sí, es cierto. La fe puede ser un terremoto, no una siesta; un volcán, no una rutina; una herida, no un caparazón; una pasión, no un puro asentimiento.