
Recordemos que en el discernimiento, a la hora de evaluar una moción, a la par que su contenido (la invitación concreta a la que nos sentimos convidados a responder), es fundamental tomar en cuenta el estado de ánimo que la acompaña.

La materia de nuestras mociones son pensamientos acompañados de imaginación, fantasía, o contenidos actualizados de nuestra memoria. Y cuando se nos presentan afectan nuestro estado de ánimo, mejorándolo o empeorándolo

Si pudiéramos decir que cuando nos sentimos bien estamos consolados y cuando nos sentimos mal estamos desolados sería más sencillo.