
En un tiempo en donde el adjetivo de «humano» se ha diluido a tal grado que corremos el riesgo de que entonces ya nada lo sea, preguntarse por aquellas experiencias que posibilitan y delimitan lo humano no se reduce a un mero ejercicio académico o interpretativo.

Me parece fascinante la condición humana. El cuerpo que tanto atendemos y el mundo interno que cada uno lleva como va pudiendo… tan rico, tan complejo, tan conflictivo, con tantos recovecos por explorar y tan abandonado.