
Lo ocurrido en México el domingo 2 de junio merece sin duda estos adjetivos: inédito e histórico. No solo porque es la primera vez que las y los mexicanos elegimos a una mujer para presidir el país, sino, además, por la combinación de la participación y los resultados electorales que configuraron un escenario inédito para la izquierda partidista mexicana.

Se espera que los 63 mineros de Pasta de Conchos ya no estén atrapados como lo están desde hace 18 años.

Lo que ahora quiero proponer como reflexión son los grandes pendientes que deja la administración de Andrés Manuel López Obrador para su sucesora. Cuando comenzó su sexenio había tres agendas que predominaban: el combate a la corrupción, la inseguridad pública y la endémica pobreza.

No son pocas las activistas y mujeres líderes que celebran y califican la victoria de Claudia Sheinbaum como un logro producto del activismo feminista de muchos años, como una oportunidad y un hecho histórico.