
Las realidades juveniles de hoy no podrán plantearse un proyecto de vida que les dé sentido o rumbo si no han experimentado la profundidad de la esperanza.

Las ofertas exprés, el número de likes y seguidores, las selfies, las fotos de perfil y la facilidad de no necesitar construir relaciones «cara a cara» para tener la vida resuelta han generado un cambio acelerado en nuestra cultura. Pero ¿serán las plataformas las responsables del daño?