
La pregunta existencial más inquietante no es «¿Existe Dios?». Ésta es una cuestión teórica que pertenece a los debates de la metafísica y la apologética. Más bien, la pregunta vivencial y urgente es: «¿Dónde está Dios aquí y ahora?».

Para entender cómo vemos a Dios actualmente debemos reconocer primero el tránsito de la trascendencia a la inmanencia radical. Durante milenios Dios fue el «Otro Totalmente Otro» (como lo definía Rudolf Otto), una entidad separada de la creación que exigía obediencia y temor reverencial. Hoy esa brecha se ha cerrado: el Dios contemporáneo ya no habita en las alturas inaccesibles, sino en la profundidad del «Yo».