
Los sacerdotes, religiosos y religiosas, somos hijos de nuestro tiempo. La Iglesia, en sus veintiún siglos de existencia, ha pasado por diferentes momentos como persecuciones, guerras y grandes cambios políticos, económicos y sociales, sin embargo su finalidad sigue siendo la misma: El seguimiento de Cristo y el anuncio del Reino de Dios.

Al hablar del Espíritu, nos damos cuenta de que el término ha tenido diversas modalidades temáticas: acepción hebrea (ruah, femenino); griega (pneuma, neutro) y latina (spiritus, masculino).

La crisis por abusos sexuales en la Iglesia Católica de Chile no es un tema sencillo, sino una herida profunda que reveló fallas sistémicas.