Amar y existir son lo mismo en Dios. Estamos llamados a aprender experiencial y procesalmente eso en este mundo por medio de la entrega por amor de los dones que Dios nos ha confiado.
Cada ser humano ha recibido como propia una faceta del misterio de Jesucristo. Nadie puede pretender tener en sí todas sus características: hay que prestar atención a aquellas que nos dinamizan para concretar el amor.
Ya comentamos que existe un grupo de autores que considera que el fruto principal de los Ejercicios Espirituales es encontrar y elegir la vocación personal.
Lo que le pedimos a Dios como gracia de esta meditación es aprender a sentir desde el corazón del Señor, y desde ahí entender cómo entregar la propia vida para que las hermanas y los hermanos tengan vida.
El amor sin límites de Dios es el único capaz de sanarnos las heridas del desamor que se hallan en la base de nuestra identidad enferma, egocéntrica.
Un elemento muy importante de la espiritualidad ignaciana es la idea del subiecto o sujeto. Describe la condición general del ser humano, de la persona, su realidad corporal, mental y espiritual.
La palabra griega hamartía, traducida comúnmente como pecado, en realidad significa desperdicio, no darle al blanco, perder tontamente las oportunidades de plenitud que la vida nos presenta.
Durante su tiempo convaleciente en Loyola, san Ignacio descubrió un mundo que no conocía: la dimensión de la interioridad. La mayor parte de nuestras vidas las vivimos en la superficialidad de nuestro discurso mental, que nos mantiene permanentemente distraídos.
Al inicio de sus Ejercicios Espirituales san Ignacio pone la práctica de introspección a la que nombra “examen”. No se trata de una evaluación perfeccionista, sino de una búsqueda de vivir cada vez más conscientemente.
San Ignacio enriquece el método subrayando la importancia de “habitar” el texto bíblico, esto es, de incorporarnos a las escenas como si fuéramos testigos directos, reconstruyéndolas con todo el realismo posible.
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CHRISTUS REVISTA DE TEOLOGÍA, CIENCIAS HUMANAS Y PASTORAL No. 849 Año LXXXII, abril-junio de 2025, es una publicación electrónica trimestral editada por la Provincia Mexicana de la Compañía de Jesús, A.R., Av. Río Churubusco núm. 434, Colonia del Carmen, Coyoacán, Ciudad de México, C.P. 04100, teléfono: 55 5533 5835. Editor responsable: Pedro Antonio Reyes Linares. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo 04-2023-011210031400-203, otorgada por el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de este número, Pedro Antonio Reyes Linares, 1 de abril de 2025. Fecha de publicación: 1 de abril de 2025.
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